Nuestro día a día está marcado por el caos. Un caos que lo envuelve todo y que nos mece en un remolino de prisas, horarios y tensión. Quizá ésta sea una de las mayores causas por las que nuestras relaciones personales sean un desastre... y no es para menos. Hemos sustituido las conversaciones en torno a una mesa por vagos mensajes en WhatsApp a altas horas de la noche. No conseguimos estar conectados a le persona que tenemos enfrente, aunque tengamos tantas conexiones como nunca habíamos soñado. Nos pasamos el día despistados y pensando en cualquier otra cosa. Pero en especial en el mañana: Nos obsesiona ver qué va a pasar, olvidándonos de qué está pasando. Por ello me ha parecido muy interesante una de mis últimas lecturas: La persona incorrecta de Sara Herranz.

Que alguien que te guste lleve su trabajo un paso más allá siempre hace ilusión. Lo hace más tuyo. Y algo así me pasó con este libro. Yo seguía desde hace tiempo a Alfonso Casas en Instagram y me gustaba muchísimo como conseguía darle un...

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